viernes, 9 de septiembre de 2011






           CEFERINO LISBOA


Estar seguro

Estar seguro
no son 8 horas diarias de trabajo
ni diez, como ahora, o doce
ni ocho horas de sueño.
Acaso sentarse no sea suficiente.


Es cierto que la muerte...

Es cierto que la muerte de un vecino
que apenas conocía
-si no fuera porque lo veía en ocaciones-
no modifique lo que pensaba hacer ese día.
No sé si sienta su muerte
conozco en un mediano trato a su esposa
no sé cual era su trabajo
cuántas cosas pensó ese día u otro.

Ahora estará a solas. Su mujer, digo.



De una pregunta pequeña

De una pregunta
pequeña
como un grano de arena
pero con todo ese tiempo
contenido en río o desierto
se hace visible
y todo por cuanto uno podría resistir
se quiebra
en cantidades iguales.
Nada podría ser más cierto.


No puedo reducir...

No puedo reducir lo mque digo
a tres palabras.
Digo tres porque me parece
un número pequeño.
Esta explicación está de más
pero sostengo que esto es un poema.
Lo mismo que insinuar
"y no tengo que decir, pero digo:
escribo en vano".



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